21/8 Barcelona sin prisas: Pasajes con encanto, los secretos mejor guardados del Ensanche

Calles pequeñas e íntimas, jardines afables, patios de vecinos, claustros silenciosos y sombríos. Ven a descubrir los rincones más escondidos de Barcelona y refúgiate en un oasis de paz en plena ciudad.

Aunque no estaban previstos en el planteamiento de Cerdà, algunos interiores de isla se han recuperado como jardines que introducen la naturaleza en la densa trama del distrito dándoles un uso lúdico, cultural y público. Entrar es experimentar un cambio de percepción, es pasar de una ciudad ajetreada a una ciudad silenciosa y tranquila.

Trazado por Jeroni Granell en 1864, el Pasaje Permanyer fue uno de los primeros que desvirtuó el Plan Cerdà. Esta calle de propiedad particular y cercada con rejas, rompe los esquemas del barrio con sus casas bajas y jardines de naranjos.
Muy cerca, junto al pasaje del Rector Olivos, encontramos los Jardines que llevan el mismo nombre, un espacio agradable con bancos, juegos infantiles, magnolias, naranjos y tres palmeras esbeltas en el centro.

Subiendo por Paseo de Gracia, ante la Casa Milà, unas rejas de hierro invitan a meter la nariz en el pasaje de la Concepción, un rincón emblemático del Ensanche barcelonés por la carencia de tránsito y el aire elegante que le da el nombre del pasaje escrito en la parte alta. En el número 5, se encuentra el restaurante El Japonés y en la planta de arriba, el mítico Tragaluz: un lugar carismático que ofrece comida tradicional y actual viendo el cielo y la cocina. Finalmente, en el número 10, encontramos el Mordisco con comida informal a todas horas también para llevar, sólo a 5 minutos andando del hotel de lujo en Barcelona, Hotel Omm.

“Barcelona sense presses”, Ruta 7, Isabel de Villalonga